LA RACE : Dogo Argentino

Dr Antono Nores Martinez
En Argentine, dans les années 1925, deux frères passionnés de chasse essayèrent de nombreuses races canines afin d’obtenir un chien parfait pour la chasse ils prirent beaucoup de races surtout Européennes. Comme les races européennes n’allaient pas du tout pour ce qu ils souhaitaient faire et motivés par leur amour pour les chiens et leur passion pour la chasse ils décidèrent de sélectionner des chiens capables de faire face à la dureté du pays et satisfaire les Argentins : une race criolla
Le Dogue Argentin ou appeler plus communément Dogo dans son pays venait de
naître.
C'est en assistant à des combats de chiens, ce qui était alors chose courante
dans toutes les couches sociales de la société, dans sa province natale de
Cordoba, qu'Antonio Nores Martinez fut convaincu que ces chiens de combat
devaient servir de base à leur Dogo; il suffisait ensuite de leur apporter
taille, vitesse, flair, obéissance, et de leur ôter leur redoutable
agressivité envers leurs congénères pour obtenir le chien idéal.
Après 12 générations les premiers dogo purs sont obtenus. Cette famille fut appelée "Araucana"
Cette dernière étant trop agressive une 2ème famille fut créée, appelée "Guarani" dans celle-ci, il introduit du pointer afin de renforcer le flair pour la chasse.
Par la suite il remélangea du sang de Bull Terrier afin de fixer la robe blanche.
Entre 1930 et 1936 il introduit du sang de grand danois afin d’ augmenter sa taille.
Voici Le Pelea de Cordoba la base du dogo.
Chien de combat argentin


La mort prématurée d’ Antonio en 1957 ne lui permit pas de voir le Dogue Argentin définitif tel qu'il existe aujourd'hui.
Quelles sont les races qui ont servi aux frères Nores Martinez :
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Le pelea de Cordoba |
Courage et agressivité |
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le bull-terrier |
Témérité force de prise robe blanche |
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le danois arlequin les deux premier danois sont Ney et Prince |
Taille aspect de la tête |
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le matin des Pyrénées (montagne des Pyrénées) |
Le courage, la blancheur, abnégation de lui-même face au danger grande taille |
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L’ irish wolfound lévrier irlandais Le premier était Diana |
Vitesse, taille, sérénité, courage aptitude à la chasse en silence |
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le dogue de bordeaux |
il respire sans lâcher prise renforcer la mandibule |
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le pointer |
Le flair une grande résistance physique |
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le mastiff |
Pour la prise d’une proie un temps |
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Le bull dog anglais |
Prise de gueule forte |
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Boxer |
Courage, garde du foyer, amour des enfants |

L’Utilisation du Dogue Argentin
En Argentine
La caza mayor ou chasse au gros gibier
Le dogue argentin a été crée pour ce type de chasse; elle s’intéresse principalement au puma et au sanglier
Il s’agit le plus souvent d’une chasse sportive en meute, sauf pour détruire les nuisibles qui attaquent le bétail,
Le terrain de prédilection de cette chasse est très varié :
En Europe
Que peut on faire avec un dogue argentin
Agility ou l'éducation du chien par le jeu
Le principe de l’agility est basé sur celui de l’équitation (concours d’obstacles).Il permet d’obtenir une réelle complicité entre le maître et le chien.
Ce dernier doit franchir une série d’une douzaine d’obstacle dans un ordre définie et le plus rapidement possible guidé par la voie de son maître.
La rapidité n'est pas le seul critère, l'adresse et l'obéissance sont des éléments déterminants.
Chien de Garde
Il se révèle un très bon gardien et sait faire face rapidement et avec
beaucoup de discernement toute situation nouvelle et imprévue.
Chasse
Quelques essais de chasse de type caza mayor ont été réalisés en Europe,
notamment en Italie et en Espagne et même en France mais ce type de chasse
reste très minoritaire et c'est bien dommage .
Pistage
EL DOGO ARGENTINO DIEZ AÑOS DESPUÉS
Por
Dr. Agustín Nores Martínez
HERMANO DEL CREADOR DE LA RAZA
Transcripción
de nota publicada
En la Revista Canina. Año 1974
Los días 5
de julio de 1964 y 31 de julio de 1973 constituyen fechas claves para nuestra
primera raza criolla. En aquel día conocieron oficialmente al Dogo Argentino
como una nueva raza.
Sirvieron
para ese reconocimiento la presentación que hice ante las autoridades de ambas
instituciones(*), en mi calidad de entonces Presidente del Club de Criadores de
Dogos, pidiendo el reconocimiento de la raza, previo estudio por sus técnicos y
científicos. Ambas entidades meritaron los argumentos en que fundé mi
presentación, especialmente lo afirmado por el profesor de la universidad de
Torino en Italia, Dr, Alfredo Sachetti, quien contratado como profesor full-time
por la Universidad de Córdoba, estudió la raza por varias generaciones, y en
un artículo aparecido en la revista de la Facultad de Filosofía y Humanidades,
año 4to. Nro. 123 titulado “Especies y razas en el orden biológico”, en la
pág. 111 afirma “:...Pero todo esto no significa que siempre, para llegar a
una cría interesante y útil, se tenga que deformar la naturaleza, es decir,
erigir un equilibrio nuevo, sobre la base de un desequilibrio biológico. En
algunos casos es posible obtener la formación de nuevas razas estables sobre
una armonía natural de caracteres de elección. Con satisfacción puedo citar
en ese sentido el ejemplo brillante de una nueva raza canina creada en el país,
la República Argentina, que presenta al mismo tiempo las dos calidades
fundamentales: la estabilidad tipobiológica y la fuerza genética, se debe esta
conquista al doctor Antonio Nores Martínez. “
Esta opinión
de un eminente profesor de genética fue sin duda lo que determinó a nuestras
instituciones madres de la cinefilia argentina a darle el espaldarazo a la raza.
La otra fecha,
31 de julio del año pasado, es también clave porque ese día la Federación
Cinológica Mundial,con sede en Bruselas, Bélgica, reconoció con carácter
universal a la nueva raza, el Dogo Argentino, y desde entonces es aceptada en
las exposiciones del viejo mundo. Es así como hemos podido enterarnos con
satisfacción –como lo destacó esta revista hace algunos meses- que la doga
Pampa del Chubut que enviáramos junto con el macho Toro del Chubut a Alemania,
a pedido del conocido cinófilo, publicista y juez internacional Dr. Eric
Schneider Leyer, obtuvo el preciado título de Camoeona Mundial.
Con la
aparición de mi libro El Dogo Argentino y la publicación del Satandard de la
raza y su interpretación, se aclaró definitivamente el panorama para los
depertistas entusiastas del Dogo. La continua presentación en exposiciones
caninas de todas las razas y especializadas del Dogo, ha traído un gran
beneficio en cuanto a la homogeneidad de los ejemplares.
Hoy se ha
formado ya una conciencia entre los aficionados respecto a las proporciones físicas
del Dogo y basta asistir a una muestra y estudiar los ejemplares expuestos para
comprobar como el Dogo actual se va identificando con el Standard.
Ya no pueden ganar ejemplares con físico deficiente, sin buena y típica cabeza “convexo-cóncava”, con menor altura de los sesenta centímetros que fija el estandard, con peso inferior al estipulado, etc. Recuerdo entre otros de los últimos ejemplares sobresalientes que he visto en estas últimas exposiciones a Tilcara, el Dogo que adorna la tapa de esta revista, propiedad del aficionado Aldo Vadino(¿), cachorro de una tipicidad extraordinaria, en quien han coincidido todos los jueces que lo juzgaron, a pesar de ser tan joven y recién iniciado en la, a veces ingrata pere siempre subyugante emoción de un ring de juzgamiento. Tilcara es hijo de Facundo del Chubut, del Dr. Podestá y de Mahuida del Chubut, una de las madres del criadero “De Tandil”.
En estos diez
años transcurridos desde el reconocimiento oficial de la raza en Argentina y países
limítrofes, nos ha sido dado constatar la cantidad de nuevos entusiastas de la
raza y los progresos que en cada muestra de estructura se exterioriza en el afán
de superación de los criadores. La lógica emulación que significan los
premios, el C.A.C. y los títulos de Campeón, han incidido favorablemente en el
mejoramiento físico de la raza.
Me he
referido al progreso físico para hacer una buena diferencia del otro progreso,
que como yo...un poco padre del Dogo Argentino, desearía constatar siempre, y
es el de sus condiciones de valor, coraje para la lucha, entusiasmo para la caza,
buen guardián de nuestros hogares y dócil amigo de los niños, a quienes un
Dogo jamás debe gruñir siquiera, por mayores que sean las crueldades que en su
inocencia suelen a veces hacerlos víctimas.
Cabe destacar
la satisfacción con que he constatado que muchos criadores ponen su empeño en
mantener y acrecentar esas cualidades. Hace poco hemos podido asistir en la
localidad de Tortuguitas a una demostración de “gimnasia funcional” de los
Dogos, que nos emocionó. Fuimos invitados a una auténtica fiesta doguera donde
hicieron luchas de entrenamiento un buen número de ejemplares de todas las
edades, con distintos jabalís, habiéndose comportado todos los Dogos sin
excepción en forma tal, que hicieron honor a sus antecesores. Hay muchos
dogueros que llevan sus Dogos al campo y los hacen cazar de continuo, lo que
constituye un gran complemento para el mejoramiento de la raza, ya que de poco
valdría ciar hermosos ejemplares de exposición si en el correr de las
generaciones éstas van perdiendo sus cualidades morales de valor legendario,
tenacidad, olfato etc., que hacen de nuestro Dogo el más completo perro de caza
mayor.
Hace pocos días
he tenido la satisfacción de recibir cartas con fotografías desde Estados
Unidos, del señor Héctor Días, de Miami, donde sus Dogos están cazando y en
plena lucha con jabalís en los pantanos de Florida y otras desde Tokio, Japón,
donde los Dogos de un aficionado japonés están cazando jabalís en Okaido.
También en varios países de Europa los Dogos que allí viven y procrean están
siendo sometidos a continua gimnasia de cacerías, que unida a la buena
“herencia ancestral”, es decir, al buen pedigree, son la garantía para que
en el extranjero la raza no se nos convierta en perros solamente de exposición.
Por mi parte, en la cordillera austral, en las montañas de Chubut, tengo mis
Dogos en continuo trabajo de campo y voy notando cómo en cada generación se
van acrecentando sus cualidades cazadoras. No obstante que siga siendo verdad
aquello de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, ya no podrán asegurar
que nuestros Dogos actuales tengan menos valor que nuestro legendario Añá, o
sean menos cazadores que mi viejo Kob de las Pampas o el heroico Day de Trevelín,
y hasta me atrevería a afirmar que noto un mayor empeño en la lucha contra las
alimañas en algunos Dogos de esta décima generación con respecto a aquellos
que iniciamos como “Registro Genealógico Base”, los actuales pedigrees de
nuestra Federación Cinológica.
En resumen y
para terminar estas líneas, estos diez años transcurridos desde el
reconocimiento oficial de la raza han sido de mucho beneficio, y ello se debe
sin duda al empeño y hasta sacrificios de muchos nuevos criadores diseminados a
lo largo y ancho del país, que ponen tanto empeño en el mejoramiento de la
raza. Citar nombres sería correr el riesgo de injustas omisiones. Para todos
ellos el emocionado agradecimiento que les habría hecho llegar mi querido y
para siempre recordado hermano Antonio, forjador de la raza.
(*)
Supongo que se refiere a la Federación Cinológica Argentina
EXTRAIDO
DEL LIBRO “HISTORIA DEL DOGO ARGENTINO del Dr. AGUSTIN NORES MARTINEZ
JUECES
DE DOGOS EN EXPOSICIONES
DE
ESTRUCTURA Y PRUEBAS DE EFICIENCIA
Reza un viejo aforismo de los ingleses,
"Give me a gentleman and 1 will give you a Judge". Es decir dadme un
caballero y yo te daré un juez. Con este refrán sintetizan lo que debe ser un
juez en su faz moral y espiritual, para que sea capaz de administrar una buena
justicia.
Ese dicho popular que se relaciona con
los jueces de hombres, tiene por supuesto también vigencia para los. jueces de
las exposiciones caninas o de cualquier otro orden de la vida.
Sin duda que la tarea de juez, es la
misión de mayor responsabilidad que pueda un hombre asumir en el transcurso de
su vida. El "Dare quiquet suo", dar a cada uno lo suyo es un evento
que exige una gran talla moral, aparte de los conocimientos teóricos y empíricos
inherentes a la función. Es una profesión en cierta forma sagrada y nada lo
acerca tanto al hombre a la divinidad, nada lo asemeja tanto a ella, como la
sacrosanta misión de administrar justicia. Por eso también no hay falta moral
más grave que una justicia venal o corrompida.
Un juez debe ser poseedor de una
integridad moral, sólo comparable al sacerdocio. De esa base debemos partir
para valorar a un juez, pues el índice acusador de la sociedad se levanta
inexorable contra los malos jueces.
Va de suyo que además de ser moralmente
íntegro, quien actúa de juez en cualquier manifestación humana, debe poseer
también un conocimiento cabal de la materia que va a juzgar, sea en un tribunal
internacional, sea como juez de las relaciones de los hombres entre sí, en los
fueros civil, comercial o laboral, sea del hombre ante la sociedad en la faz
penal, sea como juez en los concursos de arte, ciencias, literatura o poesía,
sea en concursos de plantas, flores o animales. La integridad moral del juez
debe ser la misma y su dominio de la materia a juzgar, también. Viniendo al
tema de nuestro interés, el juez de las exposiciones caninas y. en especial el
juez de dogos argentinos, que nos preocupa, debe reunir además de los factores
morales a que arriba me refiero, una noción total sobre la raza y un
conocimiento- a fondo del standard de la misma. Sólo así podrán nuestros
jueces gozar y pretender el respeto de los criadores y se acatarán sus fallos
sin discusión.
El juez debe saber distinguir los
defectos capitales, de otros que no hacen al fin primordial de la raza, sino
solamente a la belleza física de un ejemplar, Un ejemplo nos aclarará mejor al
respecto. El juez debe dar mayor importancia a la altura y profundidad de pecho
de un ejemplar expuesto, que a las posibles manchas de la piel siempre que no
sean visiblemente exageradas o a un ínfimo prognatismo. ¿Por qué? Porque la
altura y profundidad de pecho hace a las condiciones físicas que el dogo
necesita para la lucha con una fiera que le lleva altura y peso, como el jabalí
europeo, por ejemplo y en cambio las manchas de la Piel o un pequeño
prognatismo de milímetros, nada hace a la función de morder bien y sí
solamente a la belleza estética del animal, a su aspecto formal. Esas manchas
en la piel, no inciden en absoluto en la eficacia del trabajo en la cacería o
en su función de guardián. .
Un juez de Dogos jamás debe olvidar que
en esta raza, cada detalle de su conformación anatómica, obedece a motivos
funcionales o a razones científicas. Nada quedó supeditado al capricho de su
creador.en otras razas el color, clase y largo de pelo, corte de la cola, o no
corte, etc., suele ser producto del gusto, criterio y~ veces hasta capricho del
creador de la raza o de los clubes que hicieron o modificaron los standards.
Citemos una de las razas más conocidas
y populares en nuestro país, el Boxer, por ejemplo. ¿Qué detrimento para la
función de colaborador del hombre, significaría que la raza Boxer, fuera,
supongamos, de color arlequín? ¿En qué incidiría ese color para que el Boxer
siguiera . siendo un excelente guardián, fiel amigo de los niños o un noble
perro lazarillo? Y así podríamos extendernos en muchas razas. Por supuesto que
el juez de esas razas debe atenerse al color que fija el standard, pero me
refiero sólo a la "necesidad" de ese color. .
La raza seguiría teniendo la misma
eficacia funcional con cualquier color que cl standard hubiera dispuesto. En
cambio si un Dogo tiene poca altura o excesiva enanismo o gigantismo- nunca podría
desempeñar con éxito su función de cazador, y si fuera de color negro no se
lo vería de lejos cuando está cazando, que para eso se lo hizo de color blanco,
y si tiene el pelo largo y gris como su enemigo el jabalí, correría el peligro
de ser muerto por el cazador y si tiene mucho prognatismo se ahogará al hacer
presa y si fuera muy liviano no resistiría el ataque de las fieras corpulentas
y Si fuere muy pesado, no alcanzaría al jabalí o al puma. Es decir que en
nuestra raza cada detalle de su soma, que está retratado en el standard, tiene
una razón funcional, Un motivo que lo determina, como lo hemos explicado
detallada y razonablemente en nuestro libro El Dogo Argentino y lo ampliamos aquí
en la glosa al standard.
Por eso el juez de Dogos, debe poner su
cabeza al juzgarlo y no sólo conocer el standard, sino también saber el porqué
de cada una de sus disposiciones, que es lo que trato de glosar lo más
claramente posible en el standard, no juzgar mecánicamente, llevado por el
rigorismo de los centímetros, sino razonando, comparando y sacando
consecuencias. Otro error de información que hemos constatado en algunos jueces
es tomar en cuenta para quitarles puntos a un dogo, el número de molares o
premolares que no le han salido en momentos de ser exhibido o que no le saldrán
nunca. Eso es un gran error, en primer lugar porque el perro muerde con los doce
incisivos y los cuatro caninos y nada más sino no es dogo. Las muelas, como su
nombre lo indica, sirven para moler o triturar los alimentos. función
totalmente ajena al fin específico de la raza. Y que no se diga que el perro se
alimenta mejor o digiere mejor los alimentos con dieciséis molares que con
catorce. Y aunque así fuera ello no incide en la estructura o belleza. del
animal. Sería como restarle puntos porque el páncreas está muy inclinado o el
hígado tiene mala conformación. Es como si en un concurso mundial de belleza
femenina, a una hermosa señorita no se la designara Miss Universo, porque un
juez afirma que tiene el intestino delgado muy corto, o no le han salido las
muelas del juicio.
Asimismo eso de la falta de premolares o
molares, o del prognatismo interpretado "a piacere", suele ser un
pretexto de que se valen los malos jueces -y aqui° va lo de "malos jueces",
con todo el sentido peyorativo de la palabra "malo"- cuando quieren
premiar a un determinado perro, en detrimento de otro mejor, pero que no fue
creado por él o por sus amigos.
En una exposición del interior, cuando
un propietario de perro vio hacer a un lado a su dogo, en beneficio de otro que
a todas luces era inferior y le preguntó al juez la causa de descalificación
de su perro, el juez le contestó que era porque su perro tenía prognatismo.
Cuando el interesado le abrió la boca a su perro, delante el juez y varios
entendidos, mostrándole la total coincidencia de arcadas dentarias, el juez muy
suelto de cuerpo le Contestó: Sáquele una radiografia a su perro y. Verá que
tiene prognatismo. Los comentarios huelgan. Con igual fundamento podría haberle
respondido: Sáquele una radiografía de hígado y verá que tiene cálculos.
sabemos por ejemplo, la importancia que para la forma del cráneo del masticador,
tienen los parietales que dan forma a la caja craneana en su faz externa. Pero
nada tiene que ver, por ejemplo con esa faz externa del hueso que es lo que a
nosotros nos interesa, con el hecho de que los surcos para la arteria meníngea
media y sus ramas que tiene el parietal en su cara interna, estuviera más cerca
o más lejos del interparietal o de la rama escamosa del temporal. Eso. podrá
interesar a la anatomía comparada o patológica, pero nada tiene que ver con la
faz externa de los parietales, que es lo único que al juez cinológico le
interesa. Desde luego que estos conceptos y enseñanzas van para los jueces
equivocados o noveles susceptibles siempre de entrar en la buena senda de
juzgamientos, no para los "malos jueces" en el sentido que la Real
Academia de la, lengua asigna a la palabra "malo" a ellos nadie los
hará cambiar de métodos o pretextos para premiar, no a los perros buenos o
malos, sino a sus amigos.
Aparte de las condiciones morales y
conocimientos de la raza a juzgar, que debe tener el. juez de dogos a que me
acabo de referir, entiendo que para ser un completo juez, debe saber también
tener un amplio conocimiento de todas las otras razas caninas, al menos de las más
comunes en nuestras exposiciones, lo que le evitará caer en errores, al carecer
de un enfoque más amplio del tema. En el prólogo de mi libro Homicidios,
publicado hace más de treinta años, traigo .algunas consideraciones que son de
estricta aplicación al motivo que nos ocupa y que en síntesis transcribo a
continuación. Decía en aquella oportunidad, relacionado con el conocimiento de
todas las ramas del derecho que sé necesita para ser un buen juez: Las múltiples
funciones a que se ve abocado un Juez Federal de Territorios, si bien pueden
tener el inconveniente de la no especialización, dan en cambio un concepto más
amplio y cabal del derecho positivo en sus distintas materias Cuando después de
concluir una sentencia de homicidios que obliga"'(eng§(farnos en el estudió
de la Ciencia penal y. iecufir #átos tratadistas de esa rama del derecho o a la
jurisprudencia afín, pasamos a una acción pauliana o a un juicio de divorcio
que nos lleva a incursionar en el campo del derecho civil, para resolver después
una convocatoria de Acreedores o dictar un auto de quiebra, aplicando el derecho
comercial, hacemos una gimnasia intelectual, que debe necesariamente dejarnos un
saldo positivo, a poco que ahondemos en estudio de tan variado matiz o por
escasas que sean nuestras facultades de asimilación. Si recordamos que un juez
Federal de Territorios a más de abarcar los fueros civil, comercial, criminal y
Correccional, es dentro de la materia penal de instrucción y de sentencia,
entiende como juez Federal en materias de tasas e infracciones al servicio
militar, leyes de impuestos internos, tribunal de apelaciones para la justicia
de Paz Legal, etc., concluiremos sin hesitaciones, que como seminario de derecho,
como fuente de informaciones, es de evidente beneficios, porque nos ayuda a
humanizar la función, a resolver los casos concretos que se someten a nuestro
arbitrio, con una vista panorámica de conjunto,-con una visión amplia que nos
permite en lo posible alejarnos del "Summun jus, summa injuria' en que nos
exponemos, cuando al profundizar demasiado en la especialización, solemos
llegar al error de hacer filigranas con el derecho. Defensor de Menores en
Formosa, Fiscal en Esquel, Juez Federal en los Territorios de Río Negro y La
Pampa, Juez del Crimen en la Capital Federal, Juez .de las Cámaras Federales de
Apelaciones de la Capital Federal y de La Plata, Procurador General del Superior
Tribunal de Justicia de La Pampa y Presidente del Tribunal Superior de Justicia
de Neuquén, he tenido siempre una verdadera obsesión por la "justicia",
en detrimento muchas veces de la fría letra de la ley o del mandato imperativo,,
cuanto . inquisitorial de los "códigos". 'Esa gimnasia intelectual a
que me refería en mi libro Homicidios y que a los jueces de hombres nos da una
mejor valoración desde el punto de vista humano, para juzgar a nuestros
semejantes, es de estricta aplicación y tiene plena vigencia para los jueces
cinófilos. Quien conoce todas las razas, o la mayoría de ellas, es decir es un
buen juez "allrounder", como se dice en el léxico de los Kennel
Clubes del mundo y además conoce acabadamente el standard de la raza dogo,
tiene una gran ventaja para juzgador. La experiencia de las exposiciones nos
enseña que es más difícil equivocarse a un juez allrounder, en sus fallos
cuando juzga a nuestra raza, siempre que por supuesto conozca a fondo .lo que
debe ser un buen dogo como futuro reproductor, que. es el desideratum de las
exposiciones en cualquier especie animal. .
En cambio qué tremendos errores hemos
constatado al ver juzgar a jóvenes que hace diez años no habían visto jamás
un dogo y que ignoran completamente los standards de otras razas! Se hace
urgente, para que el dogo no entre en la pendiente de la declinación, que tanto
preocupa a nuestros dogueros, que las instituciones encargadas de designar
jueces, les exijan un mínimum de conocimientos cinófilos, otro poco de anatomía
animal, sobre todo la del perro de presa y conocer bien el standard del Dogo
Argentino, que glosamos in extenso en el capítulo siguiente.
Será la designación de buenos jueces,
la única forma de que ellos se equivoquen lo menos posible –dentro del margen
de los humanos errores-, única forma de no desilusionar a los criadores, de los
que en Argentina hay tantos y tan buenos, dentro y fuera del país, y se haga
carne en sus espíritus y sus cerebros, que el Dogo Argentino no es una fiera de
riña, sino un perro sociable con sus congéneres y con el hombre,, cazador por
excelencia, dócil con los niños, cariñosos con sus amos y fiel guardián de
nuestros hogares.
Con buenos jueces, habrá ganado mucho
nuestra raza .en particular y la cinofilia en general, porque los buenos fallos
serán un estímulo para tantos aficionados que a diario realizan verdaderos
sacrificios de comodidades, tiempo y dinero en el progreso y mejoramiento de la
primer raza Argentina: