LA RACE : Dogo Argentino

 

Dr Antono Nores Martinez

En Argentine, dans les années 1925, deux frères passionnés de chasse essayèrent de nombreuses races canines afin d’obtenir un chien parfait pour la chasse ils prirent beaucoup de races surtout Européennes. Comme les races européennes n’allaient pas du tout pour ce qu ils souhaitaient faire et motivés par leur amour pour les chiens  et leur passion pour la chasse  ils décidèrent de sélectionner des chiens capables de faire face à la dureté du pays et satisfaire les Argentins : une race criolla

Le Dogue Argentin ou appeler plus communément Dogo dans son pays venait de naître.
C'est en assistant à des combats de chiens, ce qui était alors chose courante dans toutes les couches sociales de la société, dans sa province natale de Cordoba, qu'Antonio Nores Martinez fut convaincu que ces chiens de combat devaient servir de base à leur Dogo; il suffisait ensuite de leur apporter taille, vitesse, flair, obéissance, et de leur ôter leur redoutable agressivité envers leurs congénères  pour obtenir le chien idéal.

Après 12 générations les premiers dogo purs sont obtenus. Cette famille fut appelée "Araucana"

Cette dernière étant trop agressive une 2ème famille fut créée, appelée "Guarani" dans celle-ci, il introduit du pointer afin de renforcer le flair pour la chasse. 

Par la suite il remélangea du sang de Bull Terrier afin de fixer la robe blanche.

Entre 1930 et 1936 il introduit du sang de grand danois afin d’ augmenter sa taille.

Voici Le Pelea de Cordoba la base du dogo.

Chien de combat argentin

 

La mort prématurée d’ Antonio en 1957 ne lui permit pas de voir le Dogue Argentin définitif tel qu'il existe aujourd'hui.

Quelles sont les races qui ont servi aux frères Nores Martinez :

Le pelea de Cordoba

Courage et agressivité

le bull-terrier

Témérité force de prise robe blanche

le danois arlequin

les deux premier danois sont Ney et Prince

Taille aspect de la tête

le matin des Pyrénées (montagne des Pyrénées)

Le courage, la blancheur, abnégation de lui-même face au danger grande taille

L’ irish wolfound lévrier irlandais

Le premier était Diana

Vitesse, taille, sérénité, courage aptitude à la chasse en silence

le dogue de bordeaux

il respire sans lâcher prise renforcer la mandibule

le pointer

Le flair une grande résistance physique

le mastiff

Pour la prise d’une proie un temps

Le bull dog anglais

Prise de gueule forte

Boxer

Courage, garde du foyer, amour des enfants

 

                                 

L’Utilisation du Dogue Argentin

 

En Argentine

La caza mayor ou chasse au gros gibier

Le dogue argentin a été crée pour ce type de chasse; elle s’intéresse principalement au puma et au sanglier

Il s’agit le plus souvent d’une chasse sportive en meute, sauf pour détruire les nuisibles qui attaquent le bétail,

Le terrain de prédilection de cette chasse est très varié :

En Europe

Que peut on faire avec un dogue argentin

Agility ou l'éducation du chien par le jeu

Le principe de l’agility est basé sur celui de l’équitation (concours d’obstacles).Il permet d’obtenir une réelle complicité entre le maître et le chien.

Ce dernier doit franchir une série d’une douzaine d’obstacle dans un ordre définie et le plus rapidement possible guidé par la voie de son maître.

La rapidité n'est pas le seul critère, l'adresse et l'obéissance sont des éléments déterminants.

Chien de Garde
Il se révèle un très bon gardien et sait faire face rapidement et avec beaucoup de discernement toute situation nouvelle et imprévue.

Chasse
Quelques essais de chasse de type caza mayor ont été réalisés en Europe, notamment en Italie et en Espagne et même en France mais ce type de chasse reste très minoritaire et c'est bien dommage .

Pistage

                        

EL DOGO ARGENTINO DIEZ AÑOS DESPUÉS

 

Por Dr. Agustín Nores Martínez HERMANO DEL CREADOR DE LA RAZA

Transcripción de nota publicada

En la Revista Canina. Año 1974

Los días 5 de julio de 1964 y 31 de julio de 1973 constituyen fechas claves para nuestra primera raza criolla. En aquel día conocieron oficialmente al Dogo Argentino como una nueva raza.

Sirvieron para ese reconocimiento la presentación que hice ante las autoridades de ambas instituciones(*), en mi calidad de entonces Presidente del Club de Criadores de Dogos, pidiendo el reconocimiento de la raza, previo estudio por sus técnicos y científicos. Ambas entidades meritaron los argumentos en que fundé mi presentación, especialmente lo afirmado por el profesor de la universidad de Torino en Italia, Dr, Alfredo Sachetti, quien contratado como profesor full-time por la Universidad de Córdoba, estudió la raza por varias generaciones, y en un artículo aparecido en la revista de la Facultad de Filosofía y Humanidades, año 4to. Nro. 123 titulado “Especies y razas en el orden biológico”, en la pág. 111 afirma “:...Pero todo esto no significa que siempre, para llegar a una cría interesante y útil, se tenga que deformar la naturaleza, es decir, erigir un equilibrio nuevo, sobre la base de un desequilibrio biológico. En algunos casos es posible obtener la formación de nuevas razas estables sobre una armonía natural de caracteres de elección. Con satisfacción puedo citar en ese sentido el ejemplo brillante de una nueva raza canina creada en el país, la República Argentina, que presenta al mismo tiempo las dos calidades fundamentales: la estabilidad tipobiológica y la fuerza genética, se debe esta conquista al doctor Antonio Nores Martínez. “

Esta opinión de un eminente profesor de genética fue sin duda lo que determinó a nuestras instituciones madres de la cinefilia argentina a darle el espaldarazo a la raza.

La otra fecha, 31 de julio del año pasado, es también clave porque ese día la Federación Cinológica Mundial,con sede en Bruselas, Bélgica, reconoció con carácter universal a la nueva raza, el Dogo Argentino, y desde entonces es aceptada en las exposiciones del viejo mundo. Es así como hemos podido enterarnos con satisfacción –como lo destacó esta revista hace algunos meses- que la doga Pampa del Chubut que enviáramos junto con el macho Toro del Chubut a Alemania, a pedido del conocido cinófilo, publicista y juez internacional Dr. Eric Schneider Leyer, obtuvo el preciado título de Camoeona Mundial.

Con la aparición de mi libro El Dogo Argentino y la publicación del Satandard de la raza y su interpretación, se aclaró definitivamente el panorama para los depertistas entusiastas del Dogo. La continua presentación en exposiciones caninas de todas las razas y especializadas del Dogo, ha traído un gran beneficio en cuanto a la homogeneidad de los ejemplares.

Hoy se ha formado ya una conciencia entre los aficionados respecto a las proporciones físicas del Dogo y basta asistir a una muestra y estudiar los ejemplares expuestos para comprobar como el Dogo actual se va identificando con el Standard.

Ya no pueden ganar ejemplares con físico deficiente, sin buena y típica cabeza “convexo-cóncava”, con menor altura de los sesenta centímetros que fija el estandard, con peso inferior al estipulado, etc. Recuerdo entre otros de los últimos ejemplares sobresalientes que he visto en estas últimas exposiciones a Tilcara, el Dogo que adorna la tapa de esta revista, propiedad del aficionado Aldo Vadino(¿), cachorro de una tipicidad extraordinaria, en quien han coincidido todos los jueces que lo juzgaron, a pesar de ser tan joven y recién iniciado en la, a veces ingrata pere siempre subyugante emoción de un ring de juzgamiento. Tilcara es hijo de Facundo del Chubut, del Dr. Podestá y de Mahuida del Chubut, una de las madres del criadero “De Tandil”.

En estos diez años transcurridos desde el reconocimiento oficial de la raza en Argentina y países limítrofes, nos ha sido dado constatar la cantidad de nuevos entusiastas de la raza y los progresos que en cada muestra de estructura se exterioriza en el afán de superación de los criadores. La lógica emulación que significan los premios, el C.A.C. y los títulos de Campeón, han incidido favorablemente en el mejoramiento físico de la raza.

Me he referido al progreso físico para hacer una buena diferencia del otro progreso, que como yo...un poco padre del Dogo Argentino, desearía constatar siempre, y es el de sus condiciones de valor, coraje para la lucha, entusiasmo para la caza, buen guardián de nuestros hogares y dócil amigo de los niños, a quienes un Dogo jamás debe gruñir siquiera, por mayores que sean las crueldades que en su inocencia suelen a veces hacerlos víctimas.

Cabe destacar la satisfacción con que he constatado que muchos criadores ponen su empeño en mantener y acrecentar esas cualidades. Hace poco hemos podido asistir en la localidad de Tortuguitas a una demostración de “gimnasia funcional” de los Dogos, que nos emocionó. Fuimos invitados a una auténtica fiesta doguera donde hicieron luchas de entrenamiento un buen número de ejemplares de todas las edades, con distintos jabalís, habiéndose comportado todos los Dogos sin excepción en forma tal, que hicieron honor a sus antecesores. Hay muchos dogueros que llevan sus Dogos al campo y los hacen cazar de continuo, lo que constituye un gran complemento para el mejoramiento de la raza, ya que de poco valdría ciar hermosos ejemplares de exposición si en el correr de las generaciones éstas van perdiendo sus cualidades morales de valor legendario, tenacidad, olfato etc., que hacen de nuestro Dogo el más completo perro de caza mayor.

Hace pocos días he tenido la satisfacción de recibir cartas con fotografías desde Estados Unidos, del señor Héctor Días, de Miami, donde sus Dogos están cazando y en plena lucha con jabalís en los pantanos de Florida y otras desde Tokio, Japón, donde los Dogos de un aficionado japonés están cazando jabalís en Okaido. También en varios países de Europa los Dogos que allí viven y procrean están siendo sometidos a continua gimnasia de cacerías, que unida a la buena “herencia ancestral”, es decir, al buen pedigree, son la garantía para que en el extranjero la raza no se nos convierta en perros solamente de exposición. Por mi parte, en la cordillera austral, en las montañas de Chubut, tengo mis Dogos en continuo trabajo de campo y voy notando cómo en cada generación se van acrecentando sus cualidades cazadoras. No obstante que siga siendo verdad aquello de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, ya no podrán asegurar que nuestros Dogos actuales tengan menos valor que nuestro legendario Añá, o sean menos cazadores que mi viejo Kob de las Pampas o el heroico Day de Trevelín, y hasta me atrevería a afirmar que noto un mayor empeño en la lucha contra las alimañas en algunos Dogos de esta décima generación con respecto a aquellos que iniciamos como “Registro Genealógico Base”, los actuales pedigrees de nuestra Federación Cinológica.

En resumen y para terminar estas líneas, estos diez años transcurridos desde el reconocimiento oficial de la raza han sido de mucho beneficio, y ello se debe sin duda al empeño y hasta sacrificios de muchos nuevos criadores diseminados a lo largo y ancho del país, que ponen tanto empeño en el mejoramiento de la raza. Citar nombres sería correr el riesgo de injustas omisiones. Para todos ellos el emocionado agradecimiento que les habría hecho llegar mi querido y para siempre recordado hermano Antonio, forjador de la raza.

 

(*) Supongo que se refiere a la Federación Cinológica Argentina

 

 

EXTRAIDO DEL LIBRO “HISTORIA DEL DOGO ARGENTINO del Dr. AGUSTIN NORES MARTINEZ

 

JUECES DE DOGOS EN EXPOSICIONES

DE ESTRUCTURA Y PRUEBAS DE EFICIENCIA

Reza un viejo aforismo de los ingleses, "Give me a gentleman and 1 will give you a Judge". Es decir dadme un caballero y yo te daré un juez. Con este refrán sintetizan lo que debe ser un juez en su faz moral y espiritual, para que sea capaz de administrar una buena justicia.

Ese dicho popular que se relaciona con los jueces de hombres, tiene por supuesto también vigencia para los. jueces de las exposiciones caninas o de cualquier otro orden de la vida.

Sin duda que la tarea de juez, es la misión de mayor responsabilidad que pueda un hombre asumir en el transcurso de su vida. El "Dare quiquet suo", dar a cada uno lo suyo es un evento que exige una gran talla moral, aparte de los conocimientos teóricos y empíricos inherentes a la función. Es una profesión en cierta forma sagrada y nada lo acerca tanto al hombre a la divinidad, nada lo asemeja tanto a ella, como la sacrosanta misión de administrar justicia. Por eso también no hay falta moral más grave que una justicia venal o corrompida.

Un juez debe ser poseedor de una integridad moral, sólo comparable al sacerdocio. De esa base debemos partir para valorar a un juez, pues el índice acusador de la sociedad se levanta inexorable contra los malos jueces.

Va de suyo que además de ser moralmente íntegro, quien actúa de juez en cualquier manifestación humana, debe poseer también un conocimiento cabal de la materia que va a juzgar, sea en un tribunal internacional, sea como juez de las relaciones de los hombres entre sí, en los fueros civil, comercial o laboral, sea del hombre ante la sociedad en la faz penal, sea como juez en los concursos de arte, ciencias, literatura o poesía, sea en concursos de plantas, flores o animales. La integridad moral del juez debe ser la misma y su dominio de la materia a juzgar, también. Viniendo al tema de nuestro interés, el juez de las exposiciones caninas y. en especial el juez de dogos argentinos, que nos preocupa, debe reunir además de los factores morales a que arriba me refiero, una noción total sobre la raza y un conocimiento- a fondo del standard de la misma. Sólo así podrán nuestros jueces gozar y pretender el respeto de los criadores y se acatarán sus fallos sin discusión.

El juez debe saber distinguir los defectos capitales, de otros que no hacen al fin primordial de la raza, sino solamente a la belleza física de un ejemplar, Un ejemplo nos aclarará mejor al respecto. El juez debe dar mayor importancia a la altura y profundidad de pecho de un ejemplar expuesto, que a las posibles manchas de la piel siempre que no sean visiblemente exageradas o a un ínfimo prognatismo. ¿Por qué? Porque la altura y profundidad de pecho hace a las condiciones físicas que el dogo necesita para la lucha con una fiera que le lleva altura y peso, como el jabalí europeo, por ejemplo y en cambio las manchas de la Piel o un pequeño prognatismo de milímetros, nada hace a la función de morder bien y sí solamente a la belleza estética del animal, a su aspecto formal. Esas manchas en la piel, no inciden en absoluto en la eficacia del trabajo en la cacería o en su función de guardián. .

Un juez de Dogos jamás debe olvidar que en esta raza, cada detalle de su conformación anatómica, obedece a motivos funcionales o a razones científicas. Nada quedó supeditado al capricho de su creador.en otras razas el color, clase y largo de pelo, corte de la cola, o no corte, etc., suele ser producto del gusto, criterio y~ veces hasta capricho del creador de la raza o de los clubes que hicieron o modificaron los standards.

Citemos una de las razas más conocidas y populares en nuestro país, el Boxer, por ejemplo. ¿Qué detrimento para la función de colaborador del hombre, significaría que la raza Boxer, fuera, supongamos, de color arlequín? ¿En qué incidiría ese color para que el Boxer siguiera . siendo un excelente guardián, fiel amigo de los niños o un noble perro lazarillo? Y así podríamos extendernos en muchas razas. Por supuesto que el juez de esas razas debe atenerse al color que fija el standard, pero me refiero sólo a la "necesidad" de ese color. .

La raza seguiría teniendo la misma eficacia funcional con cualquier color que cl standard hubiera dispuesto. En cambio si un Dogo tiene poca altura o excesiva enanismo o gigantismo- nunca podría desempeñar con éxito su función de cazador, y si fuera de color negro no se lo vería de lejos cuando está cazando, que para eso se lo hizo de color blanco, y si tiene el pelo largo y gris como su enemigo el jabalí, correría el peligro de ser muerto por el cazador y si tiene mucho prognatismo se ahogará al hacer presa y si fuera muy liviano no resistiría el ataque de las fieras corpulentas y Si fuere muy pesado, no alcanzaría al jabalí o al puma. Es decir que en nuestra raza cada detalle de su soma, que está retratado en el standard, tiene una razón funcional, Un motivo que lo determina, como lo hemos explicado detallada y razonablemente en nuestro libro El Dogo Argentino y lo ampliamos aquí en la glosa al standard.

Por eso el juez de Dogos, debe poner su cabeza al juzgarlo y no sólo conocer el standard, sino también saber el porqué de cada una de sus disposiciones, que es lo que trato de glosar lo más claramente posible en el standard, no juzgar mecánicamente, llevado por el rigorismo de los centímetros, sino razonando, comparando y sacando consecuencias. Otro error de información que hemos constatado en algunos jueces es tomar en cuenta para quitarles puntos a un dogo, el número de molares o premolares que no le han salido en momentos de ser exhibido o que no le saldrán nunca. Eso es un gran error, en primer lugar porque el perro muerde con los doce incisivos y los cuatro caninos y nada más sino no es dogo. Las muelas, como su nombre lo indica, sirven para moler o triturar los alimentos. función totalmente ajena al fin específico de la raza. Y que no se diga que el perro se alimenta mejor o digiere mejor los alimentos con dieciséis molares que con catorce. Y aunque así fuera ello no incide en la estructura o belleza. del animal. Sería como restarle puntos porque el páncreas está muy inclinado o el hígado tiene mala conformación. Es como si en un concurso mundial de belleza femenina, a una hermosa señorita no se la designara Miss Universo, porque un juez afirma que tiene el intestino delgado muy corto, o no le han salido las muelas del juicio.

Asimismo eso de la falta de premolares o molares, o del prognatismo interpretado "a piacere", suele ser un pretexto de que se valen los malos jueces -y aqui° va lo de "malos jueces", con todo el sentido peyorativo de la palabra "malo"- cuando quieren premiar a un determinado perro, en detrimento de otro mejor, pero que no fue creado por él o por sus amigos.

En una exposición del interior, cuando un propietario de perro vio hacer a un lado a su dogo, en beneficio de otro que a todas luces era inferior y le preguntó al juez la causa de descalificación de su perro, el juez le contestó que era porque su perro tenía prognatismo. Cuando el interesado le abrió la boca a su perro, delante el juez y varios entendidos, mostrándole la total coincidencia de arcadas dentarias, el juez muy suelto de cuerpo le Contestó: Sáquele una radiografia a su perro y. Verá que tiene prognatismo. Los comentarios huelgan. Con igual fundamento podría haberle respondido: Sáquele una radiografía de hígado y verá que tiene cálculos. sabemos por ejemplo, la importancia que para la forma del cráneo del masticador, tienen los parietales que dan forma a la caja craneana en su faz externa. Pero nada tiene que ver, por ejemplo con esa faz externa del hueso que es lo que a nosotros nos interesa, con el hecho de que los surcos para la arteria meníngea media y sus ramas que tiene el parietal en su cara interna, estuviera más cerca o más lejos del interparietal o de la rama escamosa del temporal. Eso. podrá interesar a la anatomía comparada o patológica, pero nada tiene que ver con la faz externa de los parietales, que es lo único que al juez cinológico le interesa. Desde luego que estos conceptos y enseñanzas van para los jueces equivocados o noveles susceptibles siempre de entrar en la buena senda de juzgamientos, no para los "malos jueces" en el sentido que la Real Academia de la, lengua asigna a la palabra "malo" a ellos nadie los hará cambiar de métodos o pretextos para premiar, no a los perros buenos o malos, sino a sus amigos.

Aparte de las condiciones morales y conocimientos de la raza a juzgar, que debe tener el. juez de dogos a que me acabo de referir, entiendo que para ser un completo juez, debe saber también tener un amplio conocimiento de todas las otras razas caninas, al menos de las más comunes en nuestras exposiciones, lo que le evitará caer en errores, al carecer de un enfoque más amplio del tema. En el prólogo de mi libro Homicidios, publicado hace más de treinta años, traigo .algunas consideraciones que son de estricta aplicación al motivo que nos ocupa y que en síntesis transcribo a continuación. Decía en aquella oportunidad, relacionado con el conocimiento de todas las ramas del derecho que sé necesita para ser un buen juez: Las múltiples funciones a que se ve abocado un Juez Federal de Territorios, si bien pueden tener el inconveniente de la no especialización, dan en cambio un concepto más amplio y cabal del derecho positivo en sus distintas materias Cuando después de concluir una sentencia de homicidios que obliga"'(eng§(farnos en el estudió de la Ciencia penal y. iecufir #átos tratadistas de esa rama del derecho o a la jurisprudencia afín, pasamos a una acción pauliana o a un juicio de divorcio que nos lleva a incursionar en el campo del derecho civil, para resolver después una convocatoria de Acreedores o dictar un auto de quiebra, aplicando el derecho comercial, hacemos una gimnasia intelectual, que debe necesariamente dejarnos un saldo positivo, a poco que ahondemos en estudio de tan variado matiz o por escasas que sean nuestras facultades de asimilación. Si recordamos que un juez Federal de Territorios a más de abarcar los fueros civil, comercial, criminal y Correccional, es dentro de la materia penal de instrucción y de sentencia, entiende como juez Federal en materias de tasas e infracciones al servicio militar, leyes de impuestos internos, tribunal de apelaciones para la justicia de Paz Legal, etc., concluiremos sin hesitaciones, que como seminario de derecho, como fuente de informaciones, es de evidente beneficios, porque nos ayuda a humanizar la función, a resolver los casos concretos que se someten a nuestro arbitrio, con una vista panorámica de conjunto,-con una visión amplia que nos permite en lo posible alejarnos del "Summun jus, summa injuria' en que nos exponemos, cuando al profundizar demasiado en la especialización, solemos llegar al error de hacer filigranas con el derecho. Defensor de Menores en Formosa, Fiscal en Esquel, Juez Federal en los Territorios de Río Negro y La Pampa, Juez del Crimen en la Capital Federal, Juez .de las Cámaras Federales de Apelaciones de la Capital Federal y de La Plata, Procurador General del Superior Tribunal de Justicia de La Pampa y Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Neuquén, he tenido siempre una verdadera obsesión por la "justicia", en detrimento muchas veces de la fría letra de la ley o del mandato imperativo,, cuanto . inquisitorial de los "códigos". 'Esa gimnasia intelectual a que me refería en mi libro Homicidios y que a los jueces de hombres nos da una mejor valoración desde el punto de vista humano, para juzgar a nuestros semejantes, es de estricta aplicación y tiene plena vigencia para los jueces cinófilos. Quien conoce todas las razas, o la mayoría de ellas, es decir es un buen juez "allrounder", como se dice en el léxico de los Kennel Clubes del mundo y además conoce acabadamente el standard de la raza dogo, tiene una gran ventaja para juzgador. La experiencia de las exposiciones nos enseña que es más difícil equivocarse a un juez allrounder, en sus fallos cuando juzga a nuestra raza, siempre que por supuesto conozca a fondo .lo que debe ser un buen dogo como futuro reproductor, que. es el desideratum de las exposiciones en cualquier especie animal. .

En cambio qué tremendos errores hemos constatado al ver juzgar a jóvenes que hace diez años no habían visto jamás un dogo y que ignoran completamente los standards de otras razas! Se hace urgente, para que el dogo no entre en la pendiente de la declinación, que tanto preocupa a nuestros dogueros, que las instituciones encargadas de designar jueces, les exijan un mínimum de conocimientos cinófilos, otro poco de anatomía animal, sobre todo la del perro de presa y conocer bien el standard del Dogo Argentino, que glosamos in extenso en el capítulo siguiente.

Será la designación de buenos jueces, la única forma de que ellos se equivoquen lo menos posible –dentro del margen de los humanos errores-, única forma de no desilusionar a los criadores, de los que en Argentina hay tantos y tan buenos, dentro y fuera del país, y se haga carne en sus espíritus y sus cerebros, que el Dogo Argentino no es una fiera de riña, sino un perro sociable con sus congéneres y con el hombre,, cazador por excelencia, dócil con los niños, cariñosos con sus amos y fiel guardián de nuestros hogares.

Con buenos jueces, habrá ganado mucho nuestra raza .en particular y la cinofilia en general, porque los buenos fallos serán un estímulo para tantos aficionados que a diario realizan verdaderos sacrificios de comodidades, tiempo y dinero en el progreso y mejoramiento de la primer raza Argentina:

 

                                                                                           Accueil ]